Una incapacidad implica la pérdida de capacidades como trabajar, caminar o realizar tareas tan básicas como vestirse, comer o lavarse.
Las incapacidades pueden ser temporales, por ejemplo, por enfermedad, o permanentes.
La Seguridad Social española clasifica las incapacidades en diferentes grados:
Incapacidad permanente parcial para tu profesión habitual: puedes ejercer tu profesión, pero con una reducción en tu rendimiento.
Incapacidad permanente total para la profesión habitual: no puedes ejercer tu profesión, pero puedes realizar otros trabajos.
Incapacidad permanente absoluta: no puedes trabajar en ninguna profesión.
Gran invalidez: cuando necesitas a otra persona para las tareas básicas del día a día, como vestirte, moverse o comer.
La cobertura de uno de estos grados de incapacidad implica que también estarán cubiertos los grados superiores. Por ejemplo, si la póliza cubre la incapacidad permanente absoluta, también estará cubierta la gran invalidez.